¿Cómo enfrentarse a la gala de Los Goya?
Febrero 6, 2017  /  Por:   /  cine/series, crónicas/reseñas  /  No Comment

¿Cómo enfrentarse de nuevo al papel en blanco cuando lo que queremos es hablar de los Goya? Especialmente cuando ya habéis leído de todo, lo sé. Pero antes de nada, quiero que dejemos de ser tan duros con nosotros mismos y con el cine español y nuestra cultura en particular, que abramos nuestra mente, pensemos en positivo y nos quedemos con lo bueno. Porque sí, también hay cosas buenas, supongo. Para empezar, y lo pienso realmente, la gala tuvo bastante más ritmo que el año pasado. Duró tres horas y tuvo una única mini pausa –que sí, por una vez no hubiera venido mal una más, porque literalmente estuve a punto de orinarme encima-. De verdad, que a mi no me resultó para nada pesada como lo es normalmente y como volvió a serlo el año pasado después del maravilloso estreno de Dani Rovira como presentador dos ediciones atrás. Y, por una vez, dejemos de decir lo “pesadas” que son nuestras galas en comparación con los Oscars, porque también hay años que la gala de Hollywood es para echarse a dormir. ¿Errores? Muchos y, en esta ocasión más de novatos que nunca. Porque los fallos de realización con cámaras perdidas, fuera de ángulo… La verdad que mucho perdón no tienen. –Sí, ya estoy criticando…-


Pero sigamos con las cosas buenas. La idea de tener una banda en directo, en este caso la Film Symphony Orchestra, es genial y maravillosa aunque su director vaya vestido como si Neo de Matrix fuera sacerdote y trabajara de jefe de cocina, y se parezca más a Luis Larrodera que a David Bustamante. Comparaciones físicas y bromas aparte –no me voy a convertir ahora en Irene Rovira-, el escenario era verdaderamente pequeño para esa pedazo de orquesta, la verdad. Lo de usarla como tic-toc para acelerar los agradecimientos de los ganadores… Bueno, nunca llueve a gusto de todos y nadie estará jamás de acuerdo con las distintas ideas para acelerar los discursos. Sí que es cierto que muchas veces hay que pararlos, aunque se entienda la ilusión de los premiados. Yo, por ejemplo, me pongo en su lugar y podría tirarme, perfectamente, tres días agradeciendo a los míos. Pero eso sí, Ana Belén… ¿cuántos folios había debajo de tu vestido?

Reivindicaciones hubo muchas, un año más. En general, todas fueron en la misma tónica que en ediciones anteriores (gobierno, subvenciones, IVA…), si bien la novedad de este año estuvo en reivindicar la igualdad de oportunidades y salarial para las mujeres en el mundo del cine –también podrían haberse extendido a la sociedad en general y todos los sectores en particular-. En la propia gala en sí faltaban mujeres, no hay más que ver la foto oficial de los premiados. Y es que sí, hacen falta más mujeres en el cine, en todas sus escalas, y más papeles protagonistas, que parece que el mundo lo protagonizan los hombres. Aunque quizás aquí deberíamos reflexionar un poco ya que lo mismo, tristemente, esto es así. Lo mejor de todas estas demandas feministas es que el propio Dani Rovira se uniera a las voces femeninas, aportara datos y se pusiera esos tacones, firmados por Pedro Almodóvar, para “ponerse en nuestros zapatos”. Sí señor, hacen falta muchos más hombres que se unan a nuestra lucha. Ahí, Dani y la gala, se llevan un diez. Aunque los tacones en sí fueran una metáfora poco acertada.

Por lo demás, más de lo mismo. Cuando parecía que no habría números musicales que criticar, ahí aparecieron Adrián Lastra y Manuela Vellés para que todos nos preguntáramos ¿qué narices estaban cantando? Pues, al parecer, una canción compuesta por Víctor Manuel para la ocasión. Menos mal que hubo únicamente un número musical. Eso sí, también podríamos centrarnos en las canciones nominadas a Mejor Canción y darle una oportunidad a esos músicos… Es sólo una idea. Pero cuando digo “más de lo mismo”, también toca hablar del inglés de los españoles. Pobre Ken Loach allí presente y, sobre todo, su mujer. Pobrecita esa “señora de azul”, como la bautizaron en redes sociales que se hizo con numerosos planos sin venir a cuento. Y la pobre no sabía ni de qué iba la cosa. Esas pronunciaciones tan castizas nuestras… que al director británico –que acudió a la gala ante la expectativa de que su película Yo, Daniel Blake se hiciera con el Goya a Mejor Película Europea; cosa que no pasó- hubo que traducirle las palabras de Rovira cuando se dirigió a él, ¡en inglés! Que digo yo, Gobierno de España: apoye la cultura española, apoye el cine español, pero por favor, deje de quitar dinero a Educación e invierta, desde ya, en mejorar la enseñanza de lenguas extranjeras. De todas formas… ¿cómo vamos a mejorar nuestro inglés si no podemos ni ponernos de acuerdo en la pronunciación de la palabra “monstruo”?

Antes hablaba de parecidos razonables y es ahí donde vuelve a salir el nombre de David Bustamante, porque el que sí fue el Bustamante del día –con permiso del propio David- fue Juan Antonio Bayona que no dejó de llorar con los agradecimientos de los miembros del equipo de su película Un Monstruo viene a verme, película vencedora de la noche que, sin embargo, no se hizo con el premio gordo. El pobre superó en lágrimas a Daniel Guzmán el año pasado, y eso era complicado. El premio gordo, como ya sabéis fue para Tarde para la Ira, ópera prima del actor, y ahora también director, Raúl Arévalo, quien también se hizo con el Goya a Mejor Dirección Novel y a Mejor Guión Original. La otra ganadora de la noche, junto a Bayona y Arévalo, fue Emma Suárez que se alzó con el Goya a Mejor Actriz Protagonista por su papel en Julieta, así como con el galardón a Mejor Actriz Secundaria por su personaje en La Propera Pell. Sencillamente, podríamos decir que ha sido la actriz del año en nuestro país, con permiso del resto de nominadas y de Anna Castillo, galardonada con el Goya a Mejor Actriz Revelación. Y es que nadie se hacía con los dos “cabezones” desde que Verónica Forqué lo hiciera en 1987. Podemos entender el estado de excitación y nervios de “la Suárez” cuando subió al escenario para recoger su segundo galardón. Que no sabía ni qué decir ya… Pero, ¿no es emocionante ver a toda esa gente del cine español llenos de emociones y darnos cuenta de que son, al fin y al cabo, personas normales? Pues sí, dejémonos de critiqueos y disfrutemos con ellos y junto a ellos, que para eso vemos la gala. Y al que no le guste, que no mire.

Sobre el autor:

Periodista emigrada, amante del cine y apasionada de la moda tras mi incursión en las RRPP
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