Festival de Cine de Málaga – Carmina y Amén, de Paco Léon: ¡bendita película!
marzo 23, 2014  /  Por:   /  cine/series, crónicas/reseñas, news  /  No Comment

Es deslenguada, irónica, honesta y valiente. Carmina es toda una superviviente que no duda en ocultar la muerte de su marido durante un fin de semana para poder cobrar la doble paga que él recibía el lunes. Y es que esta es una matriarca de armas tomar que se come la pantalla y atrapa al espectador.

Hay películas que no parecen ficción, que son como un pedacito de la realidad, naturales, que despiertan la empatía y llegan al patio de butacas. Carmina y Amén, de Paco León, es una de ellas. Era una de las películas más esperadas del XVII Festival de Cine de Málaga, y no ha defraudado.

La secuela de Carmina o revienta, cinta que arrasó en la anterior edición de dicho festival, es más profunda que su predecesora y en ella no queda nada de ese aire a falso documental. Porque madre no hay más que una, y pocas como ella, Carmina sigue siendo la auténtica protagonista en una película en la que el espectador pasa de un segundo a otro de la risa a la seriedad.

Tener un muerto en casa, al que se mantiene fresco con bolsas de congelados y un ventilador, da para situaciones hilarantes, pero también circunspectas y melancólicas. Es aquí donde la cinta puede recordar de forma muy ligera a Cinco horas con Mario, el drama de Miguel Delibes, pues Carmina le habla al difunto y repasa algunos momentos de su vida en común. También hay cierta reminiscencia a Volver, de Pedro Almodóvar: ocultar un cadáver nunca ha sido una tarea fácil.

Y si no que se lo pregunten a Carmina y a su hija, María, que tendrán que lidiar con vecinos muy cotillas, unos secundarios que responden a personajes tipo. Hay algunos que repiten, como la vecina que dice conocer a la familia real, y otros que se incorporan. Merece la pena detenerse, entre estos últimos, en Maika, personaje interpretado por Yolanda Ramos, una vecina que fuma porros y que se confiesa “heterocuriosa”, que no bisexual.

El personaje de María León, por cierto, sufre un cambio muy significativo en esta entrega: ha madurado, ahora es empresaria, quiere montar su propio centro de estética y ya no es la chiquilla con pendientes de aro que no dejaba el móvil quieto en la primera película.

El sexo, las drogas, la corrupción, la Ley de Dependencia, los desahucios y los suicidios, la lenta burocracia, la inmigración, los autónomos y los okupas son algunos de los temas que trata Paco León. Y lo hace desde el humor, porque no se puede olvidar que las carcajadas son la mejor medicina ante la crisis.

La risa se consigue mediante lo escatológico, pero también gracias a escenas surrealistas, delirantes, y diálogos cómicos en situaciones serias y de gran peso emotivo, como un velatorio.

Carmina y Amén es una tragicomedia actual, costumbrista y coral, una película, con la que se cierra la saga, que resulta muy española, con fortísimo acento andaluz e importante carga política y social. Sí, es predecible, además tira de estereotipos, pero es real. Juega con la verdad y la mentira, provoca de este modo al espectador, que se planteará si sus personajes principales, esa madre y esa hija, son realmente así fuera de cámara, pues tan bien actúan, tan buenas son sus interpretaciones.

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Fotografía por Laura Carneros

Sobre el autor:

Periodista, profesora de Lengua y Literatura, bloguera literaria en El Devorador de Libros.
El Devorador de Libros // E-mail

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