Festival de Cine de Málaga – Análisis y entrevista: ‘Brava’, de Roser Aguilar
Marzo 23, 2017  /  Por:   /  cine/series, crónicas/reseñas, entrevistas  /  No Comment

La película dirigida por Roser Aguilar presentada en la sección oficial del Festival de Málaga recuerda —por la premisa inicial y por la proximidad en el tiempo—, a otra película del pasado año: Elle, de Paul Verhoeven. Cualquiera que esté puesto en cine en seguida las relacionará. Pero comparar Brava con Elle es como señalar el ganado que pasta a lo lejos y decir: “¡Mira las ovejas!” Cuando en realidad, una debe acercarse y saber que son de razas distintas. Comparar Brava con Elle es mezclar churras con merinas. Lo único que tienen en común: al inicio una mujer es violada. El resto: Brava es incómoda de principio a fin; Elle deja en el espectador la sensación de que nada grave ha ocurrido. Elle es anecdótica y Brava sintomática. La protagonista de Brava tiene dudas y está totalmente perdida; mientras que la protagonista de Elle es fría y manipuladora. La mayoría de críticos (hombres) encuentran la película de Verhoeven mucho más entretenida. Normal. Ver en el cine la evolución psicológica de una mujer que sufre al ser agredida sexualmente siempre es más aburrido que ver la evolución de una psicópata que descubre que le gusta. Pero Brava es mucho más interesante, sobre todo, en cuanto a lo que nos compete: la realidad.

Brava es muy dura, bruta, pero tremendamente respetuosa. Lo más valioso que presenta Brava es una visión despojada de clichés y de sentimentalismo barato. Roser Aguilar apuesta por soluciones cinematográficas que ahondan en el laberinto de la naturaleza humana. La protagonista de la película, Janine (Laia Marull), es una mujer de carácter reservado que se repliega en sí misma cuando sufre una agresión sexual en el metro. A partir de este momento, decide afrontar en soledad la traumática experiencia, y gestionará las heridas psicológicas a tientas, de manera totalmente instintiva.

Hablamos con la directora para ahondar más en algunos aspectos de la película.

Laura Carneros: La película es muy dura, pero a la vez muy respetuosa. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación? ¿Has sentido miedo o presión al pensar si estarías a la altura de esas vivencias a la hora de contar la historia?

Roser Aguilar: Yo en realidad quería hablar sobre el dolor, sobre cómo sobrevivir al dolor. Conscientemente no iba a hablar de agresiones sexuales, pero la historia me ha llevado allí. Primero me llamaron la atención las historias de agresiones a gente que trataba de defender a otras personas (como el caso Neira, el caso de Esparragueras…) y sí que es verdad que conforme íbamos trabajando en el guion primero yo sola y luego con Alejandro Hernández, él introdujo el elemento sexual.

Me he asesorado de todo lo que ocurre en la peli, con abogados, psiquiatras… Pero justo antes de rodar hablé con Laia y le propuse ir a una asociación de mujeres agredidas sexualmente. Fuimos, hablamos con la psicóloga y cogí un poco de pánico.  Afortunadamente, me dieron la razón en todo lo que habíamos planteado. Una vez acabada la peli me espanté mucho, me di cuenta de que la peli realmente hablaba de un tema muy bestia y sensible. De hecho, volví a llamar a esas psicólogas, y les pedí que me dijeran si había hecho algo mal, y por suerte me dijeron que no, que quizá alguna cosa podría generar debate. En la postproducción asumí que he acabado hablando de eso. Creo que en este tipo de proyectos voy tirando de hilos y eso va llevando a sitios, a veces conectamos con cosas que están pasando y acabas hablando de eso sin saber muy bien por qué.

En la película vemos otro tipo de violencia hacia la mujer, otros tipos de machismo. Parecen una tontería, y en la sociedad pasan desapercibidos, pero junto a esa historia adquieren importancia. Como en la escena de la foto en el tractor…

En ese momento reflejamos que ella está muy perdida, y lo que hace es refugiarse en el campo, cerca del padre. Y la anécdota del tractor me salió describirla por contar eso de que a veces intentas encontrar tu sitio y de repente todo es muy raro. No es una crítica al mundo rural, ni mucho menos, sino que son situaciones absurdas, casi humorísticas, que en el fondo están cargadas de cosas muy extrañas… ¿Por qué los hombres se sienten con la capacidad de encumbrar a una mujer o decirle piropos? Y ella, que en ese momento está muy frágil, todo eso la desestabiliza. Es contar la situación de esta mujer que va buscando apoyos externos y no los encuentra, sobre todo porque no lo sabe pedir y por dentro está rota.

Y ese apoyo… en la película da la casualidad de que solo hay hombres. ¿Ha sido algo intencionado?

No es consciente, aunque está la amiga del pueblo, pero no la comprende nada. También me pasó con “Lo mejor de mí”, me salen mujeres que no están muy acompañadas y sobre todo, que no saben pedir ayuda. Quizá tenga que ver con contar la historia del personaje en soledad. Me interesaba también contrastarla con diferentes situaciones de hombres. Ella está en una zona oscura y lo que está explorando es esa oscuridad, y seguramente cuando ese personaje esté en una situación más positiva, entrarán otro tipo de hombres, maravillosos. Pero hablamos en este momento de pérdida, y justamente el personaje de Pierre le da pistas que no son muy claras…

Por esa historia te quería preguntar, porque cuando vi el tráiler pensé: espero que no sea la típica película en la que el hombre la salva…

Tenemos una cultura de la media naranja, donde se busca la solución en el mundo bucólico de la pareja. Eso es muy peligroso, cada uno que se lo monte como quiera, pero es entregar tu felicidad, salud, estabilidad… al placer de alguien que te viene a salvar la vida. Otra cosa es que estés en pareja maravillosamente bien, pero una cosa eres tú y otra la pareja. Ella tantea, a ver si ese hombre la salva, pero al final no. Nos podemos ayudar, la calidez, la ternura, la proximidad… está muy bien, pero nadie debe decidir cómo debes resolver tu vida.

Todos los personajes tienen dos caras, incluso ella, que por ser cobarde parece por momentos miserable. Dentro de una película tan contundente, ¿por qué decides apostar por personajes tan ambiguos?

He intentado que ningún personaje sea plano, incluso el de Martín, de Sergio Caballero, que tiene el personaje más desagradecido. Todo es comprensible y humanamente todo tiene sus motivos, no soy nadie para juzgar a nadie, solo planteo esos momentos en los que la gente se desencuentra. Incluso Pierre… hablando con Bruno Todeschini él mismo, en una de las primeras charlas me decía: no, si el tío es honesto, le avisa. Y esa es la grandeza del ser humano, que nadie es maravilloso ni horrible.

Sobre el autor:

Licenciada en aquello, actualmente estudiando lo otro. I speak a little English. Amor al arte.
@lauracarneros

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