Festival de Cine de Málaga – ‘Selfie’: Sátira de una vida inverosímil
Marzo 20, 2017  /  Por:   /  cine/series, crónicas/reseñas  /  No Comment

Dice Víctor García León que su película es una “alegoría subnormal de la política en España”. Esta frase, la más impactante que soltó en la rueda de prensa de Selfie, me dio para reflexionar un rato. Empecé buscando la palabra “subnormal” en el diccionario: 1. adj. Dicho de una persona: Que tiene una capacidad intelectual notablemente inferior a la normal. U. t. c. s.

Y creo que el término resulta contundente, pero no certero. Dudo que García León considere su película poco inteligente, porque para hacer un retrato (y mucho más si es absurdo), es necesario disponer de cierta agudeza. Creo que más bien se refería a la política en España, pero no sé, siempre me lié con eso del análisis sintáctico. La frase en sí me desconcierta y no extraigo de ella nada claro, como la película, donde yo no me encuentro ni identifico a nadie. Dentro del selfie soy esa tía que aparece con media cara fuera del plano, rodeada de otras caras circunstanciales, amigos de amigos que en realidad no conozco.

Ni siquiera el protagonista, Bosco, se conoce a sí mismo. Santiago Alverú —actor no profesional con desparpajo—, interpreta a Bosco desde fuera, lo juzga y sentencia mucho antes de que su familia y amigos lo abandonen a él. Un pijo retratado desde la superficialidad más absoluta, que a mí me resulta distante porque me da la impresión de que Alverú interpreta a Bosco como si se tratara de alguien ajeno.

Pero más allá del cliché en el que se ahoga el protagonista, sus circunstancias terminan por asfixiarlo. Su padre es encarcelado por corrupto y la familia se disuelve. Cosa rara y desconcertante. A mí me parece que en estos casos (solo lo intuyo) la piña entre estas personas envueltas en escándalos de corrupción se hace mayor, se tapan y justifican unos a otros. Por otro lado, todas las personas de su entorno (novia, compañeros, madre, hermana), lo rechazan y le hacen el vacío. Lo que no sabemos es por qué, si Bosco no ha matado a nadie y el corrupto es su padre. A medida que avanza la película, la vida de Bosco se torna más inverosímil, plagada de situaciones irreconocibles.

Si hay algo que resulta destacable de Selfie son las escenas rodadas en los mítines. En esos momentos la propuesta de falso documental adquiere mayor interés: la realidad se confunde con la puesta en escena, y el espectador duda en los primeros instantes si lo que ve es real o se trata de una figuración. Aquí, Bosco se convierte en el puente que une las dos realidades.Ese extrañamiento pone en duda el sistema político en sí y sus estrategias comunicativas. El selfie se produce en ese instante en el que García León captura el despliegue de sonrisas ensayadas y siempre dispuestas en campaña electoral.

Sobre el autor:

Licenciada en aquello, actualmente estudiando lo otro. I speak a little English. Amor al arte.
@lauracarneros

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