La Familia del Árbol: “En España se vive la cultura del éxito, de lo masivo, y eso al final daña la música”
febrero 21, 2016  /  Por:   /  entrevistas, música  /  No Comment

La Familia del Árbol es ahora más familia que nunca. Y es que en estos cuatro años que han pasado desde que publicaran su debut, allá por 2011, Pilar y Nacho han sido papás. Un nuevo rol adquirido que ha dado un vuelco a sus prioridades y que ha conseguido colocar su música en un plano más profundo, donde las cuestiones vitales y de futuro toman un papel protagonista, dejando la temática del amor y las relaciones de pareja de “La Montaña y el Río” en un segundo plano. Hablamos por teléfono con Nacho Casado para que nos cuente detalles de “Odisea”, su último disco, y de esta nueva etapa en la que se encuentan, mientras que, de fondo, se escucha a veces al peque de La Familia.

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Vuestro primer LP (“La Montaña y el Río”) lo lanzasteis con Mushroom Pillow y este segundo lo habéis publicado con Cydonia Records, el sello de Ramón Ramírez de The New Raemon. ¿Cómo ha sido que alguien como Ramón apueste por vosotros? ¿Y el cambio de pasar de un sello grande a uno nuevo y más pequeño?

Nacho: Lo bonito de esto yo creo que ha sido vivir las dos experiencias. La diferencia de estar en un sello bastante grande, como Mushroom, a uno más pequeño, como el de Ramón, está, sobre todo, en el tema de la comunicación entre artista y discográfica. Con Ramón, digamos que el trato es bastante de igual a igual, y nos entendemos muy bien. Con Mushroom, también nos entendíamos bien, pero hay otro tipo de intereses y de cosas que a lo mejor no se tienen en cuenta como cuando estás en un sello como el de Ramón. Y, bueno, pues estar con él… ¡imagínate!, además de personalmente, para nosotros es de esos artistas que han sabido combinar el tener un pie en una propuesta original y estar abierto a un público más grande, a diferencia de otros artistas independientes. Es un orgullo y un placer estar con él. Cuando se dio la posibilidad y encajó, la verdad es que lo vimos claro.

Lanzasteis vuestro debut en 2011, a finales de 2015 publicasteis “Odisea” y, entre medias, habéis sido papás, ¿cómo resumiríais estos 4 años tan intensos?

En realidad, justo un poco así. Cuando empezamos a hacer cosas, las hicimos un poco por motivación personal. Pilar fue quien me animó a mover las canciones por Internet. Por aquel entonces, las subí a MySpace y, desde ese momento, han pasado ya 5 o 6 años, no hemos parado de hacer cosas. Sí que es verdad que cada año que pasa te va poniendo en situaciones nuevas y tienes que ir adaptándote y, si además añades la parte personal, pues imagínate la dificultad. Ser pareja, tener una familia y combinarlo con hacer algo que es tu pasión es un cóctel que, si va bien, bien, pero si va mal, va mal todo. En realidad es una apuesta de vida. Es una forma de ver la vida y de intentar de darle un sentido a todo lo que haces. Han habido momentos muy buenos y momentos también de incertidumbre, pero en definitiva todo ha sido como refleja el disco: como una odisea, un viaje que nunca termina y que creo que todo el mundo debería hacer.

Esto de ser padres, ¿cómo os ha afectado en el plano creativo? Suponemos que las prioridades cambian…

Cuando uno es padre, se olvida un poco del yo individual. La manera de pensar cambia mucho. Es eso que nos decían nuestros padres cuando éramos más jóvenes y que no entendíamos, esa sensación. Digamos que ya no piensas tanto en ti, piensas más en él. Estás más centrado en ese tipo de emociones y preocupaciones que antes, individualmente, no tenías, porque ves el mundo de otra forma. Entonces, claro, cambia tu percepción y adquieres cierta madurez. Tu discurso es diferente, y más en nuestra música, que no es una música de usar y tirar. Todo tiene una connotación, no más sería, pero quizás más profunda. Si el otro disco se centraba más en los sentimientos o el amor de pareja entre dos personas, este tiene pensamientos más profundos sobre la vida, sobre cuestiones más filosóficas, pero desde un punto de vista muy cercano.

Al igual que ocurriese con “La Montaña y el Río” en “Odisea” vuelven a haber numerosas referencias naturales: “Olas”, “Vulcano”… y vosotros, además, os llamáis “La Familia del Árbol”. ¿De dónde viene esta “obsesión”?

(Ríe). Bueno todo eso viene un poco porque, desde un punto humilde, yo creo que todas las cosas que nos pasan a las personas, al ser humano, se pueden explicar con cómo es o cómo funciona el mundo, cómo es la Tierra…. No sé cómo definirlo. Es como que todo forma parte, a su vez, de un todo. A mí me resulta más sencillo hacer este tipo de metáforas, porque creo que son algo que no tiene tiempo. Forman parte de lo que somos, por mucho que el hombre, con el paso de los años y de los siglos, haya evolucionado e intente deshumanizarse con tanta tecnología y cosas a su alrededor. Cuando eres padre, o cuando tienes emociones realmente cercanas e intensas, te das cuenta de que todos somos iguales y que cada cosa tiene un sentido en lo que nos rodea, en las plantas, en el mar… Quizás es un discurso un poco hippie pero, si lo analizas, tiene bastante sentido.

“Ulysses” y “El viaje (Ulysses II)” son dos canciones antagonistas que, aunque tienen una misma letra, reflejan dos estados totalmente diferentes. Una es la luz, más pop y psicodélica y la otra, la sombra, acústica y folkie. ¿Así es “Odisea”? ¿Luces y sombras de un mismo viaje?

Sí, exacto, yo creo que lo has definido a la perfección. Es esa mezcla de la que hablábamos antes, de lo que es un poco la vida. De ese espacio entre la luz y la sombra o la oscuridad con la que todas las personas tenemos que convivir, y que forman parte del proceso de ser humano y de la vida en general. El disco intentaba reflejar eso y estas canciones, en concreto, son un poco los dos lados de ese tipo de sensación. La letra habla de cómo pensaba que sería mi hijo o cómo pensaba que iba a ser dentro de su madre. El diálogo va de fuera hacia dentro, de la persona que hay fuera al bebé. Esa persona de fuera es la estrofa y la idea de lo que se va formando dentro es el estribillo.

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Se habla de vosotros como un grupo de folk, ¿estáis de acuerdo con esta etiqueta? “Odisea” tiene muchos más matices y guiños a otros estilos como la psicodelia, el pop luminoso…

Sí, la verdad es que tiene muchos más estilos. Pero a veces, por hacer las cosas más sencillas a la gente que analiza la música, pues le pones una etiqueta. También es cierto que, en este país, la etiqueta “folk” es en muchas ocasiones hasta peyorativa, porque para la gente que realmente no consume mucha música, o consume música de otro tipo, suena como a alguien con un banjo o como algo muy lejano. La música folk se hace básicamente con una guitarra y una voz, así que si eso se considera folk, pues es folk. En otros países, creo que este tipo de música sí que tiene su hueco, pero aquí, en este país tan extraño y bonito que tenemos, creo que esa etiqueta nunca nos ha ayudado mucho… y siempre se nos ha definido así. También es verdad que en el primer disco teníamos mucha influencia de la música británica y americana, pero yo también creo que tiene muchos más matices. Sobre todo esta “Odisea”, seguro.

Casi a diario salen nuevos festivales, a vosotros como banda, ¿qué os parece? ¿Positivo? ¿Negativo?

Desde que empezamos de manera un poco profesional, o como se quiera decir en este país, porque profesionales de verdad hay muy pocos, hemos visto una bajada importante de la curiosidad por ver grupos nuevos en las salas. También se vive una cultura del éxito… parece que todo debe ser masivo y eso al final daña a la música. Es verdad que la gente no tiene el dinero que tenía antes y prefiere ir a un festival y ver un montón de cosas a la vez o disfrutarlo como actividad de ocio, más que ir a escuchar grupos. Eso sí que lo he notado y es también una dificultad para el circuito que hay en España porque, claro, si no vendes muchas entradas o no eres masivo, los festivales no te llaman. Si te das cuenta, al final se repiten la mayoría de los carteles, lo cual yo, por un lado, entiendo, porque el empresario lo que busca es que la gente asista a su evento.

Aunque existe también una serie de grupos que intentamos hacernos un hueco, peleando también porque la gente nos vea y por llegar a un público más amplio. Es como la pescadilla que se muerde la cola. Tú quieres tocar para más gente, pero esa gente que está de verdad para escuchar y para ver conciertos no es tanta, entonces lo que intentamos es adaptarnos. Sí que es verdad que cuando tocamos en sitios más grandes, lo hacemos con banda completa, para que no se quede reducida la propuesta.

Para este disco, estás haciendo conciertos acústicos en solitario. También conciertos a dúo con Brian Hunt pero, ¿habrá ocasión de veros a Pilar y a ti juntos sobre el escenario? ¿Y con la banda?

Estamos cerrando presentaciones en formato más grande, viendo algún festival y barajando propuestas que poder ir combinando. Es verdad que estoy haciendo un montón de conciertos solo, pero también por las infraestructuras y las condiciones de los sitios que hay y los presupuestos que manejan… Los conciertos en solitario no tienen nada que ver con el disco, son una propuesta más íntima, más directa e incluso, yo creo, más difícil que tocar con más gente.

Lo que hemos estado haciendo Brian y yo la verdad es que ha sido un éxito, los tres conciertos se agotaron enseguida. Pero también hay que ser honestos, eran espacios muy reducidos, no eran sitios grandes. Aun así, la gente recibió con muchas ganas este tipo de conciertos más cuidados, más especiales, cercanos y en sitios diferentes. Ahora mismo, estamos intentando cerrar fechas con la banda completa en Madrid y Barcelona y hacer algunas presentaciones antes del verano.

Para terminar, hace poco leía un tweet de Damien Jurado en el que decía que erais uno de sus grupos españoles favoritos. Eso, ¿qué tal sienta?

Pues, por un lado, te lleva la cielo (ríe) pero, por otro, no significa nada… Quiero decir, aquí en España parece que este tipo de cosas, más que ayudar, hacen que la gente piense “¿cómo lo habrá conseguido?”. No, en ningún caso, nadie se comunicó previamente con él para que lo hiciera. Hace un par de años coincidimos con él en un festival, le gustó mucho lo que hacíamos y hemos mantenido el contacto por Internet. Es una maravilla que el icono de la música folk, el padrino del movimiento indie folk de estos últimos 20 años, piense que estás haciendo las cosas bien. Es un orgullo.

Sobre el autor:

Periodista cultural, melómana, a ratos copy y a otros diseñadora gráfica.
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