Diez razones para ver “El diablo viste de Prada” (al menos) una vez al año
Julio 31, 2016  /  Por:   /  cine/series, reportajes  /  No Comment

El pasado 30 de junio fue el décimo cumpleaños de una de las comedias románticas más taquilleras de los últimos tiempos: El diablo viste de Prada. Días antes de tal cumpleaños, la revista estadounidense Variety dedicaba un extenso reportaje a la misma en el que descubrimos nuevos secretos sobre el rodaje, como que la primera opción para el papel de Andy (interpretado finalmente por Anne Hathaway) fue Rachel McAdams, o que el director de la cinta –David Frankel- ordenó reescribir el guión entero ya que la primera versión le pareció “indigerible”. Para ello, contó con la guionista Aline Brosh McKenna. ¿El objetivo? Conseguir que lo que por aquel entonces Frankel consideraba una mera “sátira” se convirtiera en una historia entretenida e interesante con un lenguaje más cinematográfico que literario.

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Tras leer el reportaje y, por supuesto, volver a ver la película en cuestión –no tengo ningún problema en reconocer que me encanta una buena comedia, tanto si es taquillazo como si no-, me pregunté: ¿Qué tiene El diablo viste de Prada que me hace querer volver a verla de cuando en cuando? Pues bien, aquí tenéis mis respuestas. Las diez razones por las que merece la pena ver El diablo viste de Prada al menos una vez al año:

1.- Meryl Streep

Por supuesto tenía que ser la primera razón, y es que muchos la consideran la mejor actriz de la historia del cine. De hecho, sus diecinueve nominaciones a los Oscars –llevándose la estatuilla en tres ocasiones- son buena muestra de ello. Según cuenta Variety, la actriz de Kramer contra Kramer, quedó encantada con el personaje de Miranda Priestly en cuanto leyó el guión. Sin embargo, no quedó nada impresionada con la oferta económica, por lo que Fox se vio obligada a duplicarla. Parece ser que para crear a la malvada Miranda Priestly, directora de la revista de moda ficticia “Runway”, Lauren Weisberger –escritora del libro en el que se basa la cinta- se inspiró en Anna Wintour, editora jefa de la edición americana de “Vogue”, y para la que la propia Weisberger trabajó unos años. Sin embargo, Streep ha confesado que para meterse en la piel de Miranda Priestly, se inspiró en Clint Eastwood y en el director Mike Nichols. Del primero cogió su modo de hablar, muy bajito para que todo el mundo tenga que acercarse a escucharlo -convirtiéndolo así en la persona más importante de la habitación-; del segundo, se quedó con su irónico sentido del humor. Así creó un personaje formidable, probablemente el mejor de la película. Fue suya la idea de que el pelo de Miranda fuera blanco, del mismo modo que sugirió varias escenas para dar trasfondo al personaje, entre ellas la conversación con Andy –Anne Hathaway-  sobre su divorcio, una forma de hacer a Miranda algo más humana.

2.- Los secundarios: Emily Blunt

Al margen de contar con dos grandes protagonistas: Streep demostró que además de ser una grandiosa actriz puede ser taquillera, mientras que la carrera de Anne Hathaway dio un giro de 180 grados tras “Prada”, pasando a tener papeles protagonistas en películas dirigidas a adultos –recordemos que venía de protagonizar películas como Princesa por Sorpresa-. Pero además, El diablo viste de Prada dio un empujón a la carrera de algunos de sus personajes secundarios. Quizá el caso más llamativo sea el de la inglesa Emily Blunt, ya que la cinta le abrió las puestas de Hollywood de par en par. De hecho, Blunt realizó el casting de casualidad, y es que ella acudía a la Fox para una audición de una película de fantasía cuando un agente de casting decidió hacerle una prueba espontánea. ¿El papel? Emily, la asistente personal número 1 de Miranda Priestly, una snob loca por la moda y la perfección. Un papel que no estaba pensado para una inglesa. Sin embargo, Blunt impresionó tanto, que los directores de casting accedieron a verla de nuevo, vistiendo de forma más acorde al personaje–al tratarse de una audición espontánea la joven actriz iba en vaqueros y chanclas-. De esa forma, Emily Blunt se hizo con el papel de Emily. Y nosotros no nos imaginamos a nadie más diciendo eso de: “Sigo una nueva dieta. Es muy efectiva. Bueno, no como nada. Y en cuanto siento que estoy apunto de desfallecer, me como un quesito”.

3.- Los secundarios: Stanley Tucci

Lo hemos visto en infinidad de películas y muchos no sabíamos ni su nombre. Es lo que pasa con los eternos –y maravillosos- actores secundarios. Pero Stanley Tucci es especial. Y no hay ningún otro actor que hubiera dado tanta vida al personaje de Nigel, el director de arte de la revista Runway, y quien será el gran aliado de Andy a lo largo de la película, a pesar de sus prejuicios iniciales. Por cosas de la vida, Tucci no fue contratado hasta 72 horas antes del comienzo del rodaje. Y gracias a la película, el actor conoció a su actual mujer, la hermana de Emily Blunt. Si es que todo pasa por una razón… ¿Frases de Nigel? Muchas… Entre otras cosas, nos enseñó que “la celulitis es uno de los principales ingredientes de la crema de maíz”.

4.- El vestuario

Está claro que si hablamos de una revista de moda como principal escenario para una película, el vestuario tiene un papel fundamental en ella. De hecho, se llevó una nominación al Óscar, la otra recayó en Meryl Streep como Mejor Actriz. El vestuario en sí le costó a la película nada menos que un millón de dólares pero dio sus frutos. Como diseñadora de vestuario se contó nada más y nada menos que con Patricia Field, estilista de Sexo en Nueva York. A través de sus ojos, somos testigos de la transformación de Andy, que se abre al mundo de la moda de lujo gracias a la ayuda de Nigel. Fue Patricia Field quien exigió que el vestuario de la película debía contar con al menos cien diseñadores diferentes. Anne Hathaway viste de Chanel, Dolce & Gabbana, Calvin Klein… Y Prada, por supuesto, en la película vemos numerosos zapatos y bolsos de Prada, entre ellos los zapatos que luce Meryl Streep en su primera escena. ¿Su precio? 445 dólares.

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5.-La escena de los abrigos

Los abrigos, muchos de ellos de pieles, se llevaron un buen pellizco del fondo destinado a vestuario. En concreto, más de 40.000 dólares. La secuencia de transición en la que vemos como Andy se va haciendo con las riendas de su nuevo trabajo y escuchamos las locas peticiones de Miranda Priestly al llegar cada mañana a la oficina, mientras lanza su abrigo y su bolso a la mesa de su nueva asistente, es una de las parodias más logradas de la película. Sin embargo, según ha contado Emily Blunt a la revista Variety, la escena de los abrigos no fue nada fácil de rodar. “Fue un día duro para Meryl y hubo unas treinta tomas en las que o el abrigo se le enganchaba en el brazo antes de lanzarlo o no llegaba a la mesa a tiempo”, ha comentado Blunt. Eso sí, nos imaginamos las carcajadas durante el rodaje…

6.- Lecciones de moda: color cerúleo

El diablo viste de Prada nos ha enseñado entre otras cosas la existencia del color azul cerúleo. Esa escena en la que Andy se mofa del mundo de la moda al no ver diferencia alguna entre dos cinturones del mismo color y Miranda le da una lección de cómo funciona la industria en poco más de tres minutos, es muy grande. En ese tiempo, aprendimos que el azul cerúleo fue rescatado por Oscar de la Renta en 2002 y fue Yves Saint Laurent quien posteriormente realizó una colección de chaquetas militares en dicho color. Poco después ocho diseñadores más añadieron el cerúleo a sus colecciones y así hasta pasar del mercado de lujo a las tiendas asequibles de masas. Y sí, realmente, así es como funciona todo.

7.- La vida es dura y el periodismo… más

Verdades como puños. Una vez que nos convertimos en adultos nos damos cuenta de lo dura que es la vida, te dediques a lo que te dediques. Pero aquellos que hemos estudiado periodismo, nos dimos cuenta de lo difícil que es el periodismo desde el momento en que empezamos a buscar prácticas y/o trabajo. Cuando empezamos la carrera, todos queremos prácticamente lo mismo: vivir la verdad en primera persona y contarla. Luego llega la vida real y sólo algunos de nuestros compañeros llegan a vivir de la profesión. Pero el camino no fue fácil para nadie. En El diablo viste de Prada, Andy sueña con trabajar en prensa escrita pero se ha dado cuenta de que no es nada fácil y quizá tenga que trabajar de alguna otra cosa, dentro del sector, para conseguir una de las mejores recomendaciones que puede conseguir en la industria, la de Miranda Priestly, directora de “Runway”. Y para hacerse con ella, tendrá que ser su asistente personal, algo que su padre no logra entender. ¡Ella! Que pasa de la moda, de superficialidades, y que no sabe ni deletrear Dolce & Gabbana. Y luego está Miranda, claro, una de las personas más exigentes de la profesión, que requerirá de servicios y peticiones imposibles para ponerle las cosas aún más difíciles a Andy…

8.- ¿Quién dijo que ser asistente personal era sencillo?

Desde conseguir un avión que la traiga de Miami de vuelta a casa en medio de un huracán con todos los vuelos cancelados hasta conseguir una copia del nuevo, y aún no publicado, libro de Harry Potter para regocijo de sus mimadas gemelas. Cualquier petición es posible si viene de la boca de Miranda Priestly. Y es que ser asistente personal es más que coger el teléfono y llevar agendas y citas. Y si tu jefe es tan exigente como Miranda… yo me lo pensaría dos veces sino quieres acabar con un ataque de estrés.

9.- Mucho más que una comedia romántica

En numerosos artículos y bases de datos de cine, la película es catalogada como comedia romántica, pero aunque la historia de Andy y su novio sea una de las tramas, no es la principal ni mucho menos. El diablo viste de Prada es comedia, sí, tiene romance, también, pero es mucho más. Es humor inteligente, es una sátira en parte, aunque el personaje de Miranda se suavice con escenas más humanas; es drama y se viven momentos de frustración con distintos personajes, como la propia Andy o Nigel. En definitiva, es el pack perfecto para una buena noche de cine, risas y palomitas.

10.- “The end” made in Hollywood: los sueños se consiguen si luchas por ellos.

No podía faltar el final feliz. Y es que tengamos en cuenta que se trata de Hollywood y de una película que buscaba hacer taquilla desde el principio, aunque no se esperaran un resultado tan bueno como el obtenido. Pero sí, Hollywood nos ha enseñado que los sueños se consiguen si se lucha por ellos y, bueno, aunque no siempre sea verdad y la vida sea muy perra… ¡Nos encanta creerlo!

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Sobre el autor:

Periodista emigrada, amante del cine y apasionada de la moda tras mi incursión en las RRPP
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